No están necesariamente entre los destinos turísticos más famosos, pero son lugares que muchas veces creíamos imposible que existan en nuestro país. El verano es además una época propicia para hacer las maletas y salir a la carretera en busca de sorpresas otorgadas por la naturaleza que no dejan indiferente. Aquí seleccionamos cinco ideas sugerentes de lugares cuasi oníricos para perderse en verano
Monasterio de piedra
En la montaña aragonesa, este parque natural que rodea el monasterio, es un espectáculo sinfónico de la naturaleza donde los juegos de luz, la abundante vegetación, los desniveles de terreno y el constante rumor del agua forman una atmósfera única. Durante los tiempos, la corriente del río Piedra ha modelado la roca a su paso, formando lagos, grutas y cascadas de todo tipo. El Lago del Espejo o la cascada Cola de Caballo son dos rincones que por sí solos justifican un viaje.

Playa Gulpiyuri (Asturias)
Quizá uno de los rincones naturales inalterados más bellos del país. La playa de Gulpiyuri se encuentra entre Ribadesella y Llanes y, como curiosidades, está considerada la más pequeña del mundo y no tiene salida (aparente) al mar, sino que se encuentra en el interior, rodeada de prados y una formación rocosa. Su origen se debe a un fenómeno kárstico conocido como dolina, una cueva al interior que cava el mar hasta que un hundimiento deja este espacio separado de la costa original. La playa interior resultante es un paraje precioso y distinto, para perderse en silencio.

Cuevas del Drach (Mallorca)
Un entorno de cuento de hadas formado por cuatro grandes cuevas cerca de Manacor, que alcanzan una longitud de 2,4 kilómetros y se hunden hasta los 25 metros bajo tierra. La luz baja y los increíbles juegos de estalactitas y estalagmitas añaden el encanto a este lugar coronado por un inmenso lago subterráneo por el que se puede navegar… y escuchar música clásica en directo desde el año 1935.

Parque nacional de Garajonay
Su nombre se debe a una antigua leyenda medieval de amores rotos, y desde luego la atmósfera que allí se respira es propia de cuentos de fantasía. Declarado Patrimonio de la Humanidad en 1986, se extiende por casi toda la Gomera y alberga la mejor muestra del mundo de laurisilva, un bosque húmedo de variadas especies de hoja perenne que en el Terciario cubría prácticamente toda Europa. No se han avistado criaturas mitológicas ni de otros tiempos por el momento, pero este entorno fabuloso esconde diferentes rincones de excepción y una abundante y variada fauna.

Cadaqués (Girona)
Todo el sabor de la costa mediterránea se rezuma en Cadaqués, un pueblo de postal ubicado en la Costa Brava y adornado con el amor por el arte, e historias como su especial relación con Salvador Dalí. El aire bohemio, un casco antiguo medieval de calles laberínticas, el precioso puerto y el blanco imperante de sus viviendas de escasa altura son el entorno ideal para un importante desglose de galerías, museos y piezas artísticas de delicioso gusto.




